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Ixtlán, Michoacán.— Sobre la terracería que une a Valenciano con Camucuato, una máquina empareja el camino y tiende grava donde antes había baches y surcos. A un lado, ejidatarios de El Valenciano observan y participan en la jornada. No es una obra vistosa ni está en el centro del pueblo, pero para quienes viven del campo es de las más importantes: es la ruta por donde sale la cosecha. Así arrancó el gobierno de Enoc Tamayo una nueva jornada de mantenimiento y rehabilitación de caminos sacacosechas en Ixtlán.
«El campo mueve a Ixtlán, y apoyarlo es apoyar a nuestras familias», resumió el presidente municipal al dar a conocer los trabajos. La frase explica por qué un gobierno municipal decide poner su maquinaria en un camino rural: en un municipio donde buena parte de la economía nace en la tierra, cada tramo transitable es ingreso para una familia.

El camino que se atiende en esta ocasión conecta Valenciano, Plaza del Limón, El Limón, Camucuato y la cabecera de Ixtlán. Es decir, no beneficia a una sola comunidad, sino que enlaza a varias entre sí y con el pueblo, «facilitando el traslado de nuestras cosechas y mejorando la comunicación entre nuestras comunidades», como señaló Enoc Tamayo.
Los caminos sacacosechas son, para el productor, lo que una carretera es para una ciudad. Cuando están en mal estado, el camión tarda más, se descompone más seguido, la carga se maltrata y el flete sube; cuando están en condiciones, la cosecha llega a tiempo y en buen estado al lugar donde se vende. Por eso el presidente municipal insiste en que la jornada va más allá de la nivelación y la grava: «No se trata solamente de arreglar un camino: se trata de cuidar la producción, facilitar el trabajo de nuestros agricultores y fortalecer la economía de muchas familias ixtlanenses».
Esta visión se traduce en una forma concreta de trabajar. La jornada se realiza desde el Gobierno de Ixtlán, a través de la Oficialía Mayor y en coordinación con Obras Públicas, dos dependencias que ponen el equipo, el personal y la organización. Pero no lo hacen solas: se suman los ejidatarios de El Valenciano, que conocen el camino mejor que nadie y participan en los trabajos. Gobierno y productores, cada uno con lo suyo, «para seguir atendiendo la infraestructura que nuestro campo necesita», en palabras de Tamayo.

Que se trate de «una nueva jornada» también dice algo. No es una acción aislada para la foto, sino parte de un esfuerzo que el gobierno municipal mantiene sobre los caminos rurales del municipio, atendiéndolos uno a uno conforme lo requieren las comunidades y los ciclos del campo. Es trabajo que no siempre se ve desde la cabecera, pero que se siente en cada traslado de cosecha.
Para Enoc Tamayo, el campo es el punto de partida de la economía familiar de Ixtlán. Cada camino rehabilitado es, en esa lógica, una inversión que regresa en forma de trabajo: «Donde hay campo, hay trabajo. Y donde hay trabajo, hay familias que salen adelante», afirmó el presidente municipal.
La jornada no se presentó como una tarea cumplida, sino como un compromiso que continúa. El gobierno municipal reconoció a los ejidatarios de El Valenciano que sumaron esfuerzos en el camino, a las cuadrillas de Oficialía Mayor y Obras Públicas que operan la maquinaria y a los agricultores que todos los días «trabajan la tierra y ponen el alimento en nuestra mesa», y refrendó que seguirá atendiendo los caminos sacacosechas del municipio.
Enoc Tamayo convirtió ese compromiso en una invitación a los ejidos y comunidades de Ixtlán: acercarse al gobierno municipal para coordinar las siguientes jornadas en los caminos que más lo necesitan, porque la suma de esfuerzos entre autoridad y productores es lo que permite que la maquinaria llegue donde hace falta. «El campo mueve a Ixtlán, y apoyarlo es apoyar a nuestras familias», reiteró el presidente municipal. Y cerró con la frase que resume el sentido de cada jornada: «Donde hay campo, hay trabajo. Y donde hay trabajo, hay familias que salen adelante».