La situación actual de pandemia ha deteriorado aún más las precarias condiciones de la vida universitaria; miles de jóvenes en todo el país han abandonado sus estudios por falta de oportunidades, y la crisis económica ha ocasionado que los jóvenes que quieren continuar sus estudios tengan que trabajar para pagar los altos costos de la educación universitaria en México.
El poco conocimiento que tiene la FEUAA acerca de la realidad de miles de sus estudiantes, se ve reflejado en su actuar que, en las últimas administraciones, parece estar desconectada del mundo que la rodea; entre recorridos, aplausos, pirotecnia y regalos son siempre los eternos responsables.
La Federación de Estudiantes de la UAA no puede ni podrá representar los intereses de los alumnos; desde sus inicios esta figura se crea como un monopolio de representación estudiantil, como herramienta perfecta para mantener a los alumnos bajo control, casi muy similar a una escuela de cuadros de partido del gobierno en turno.
Debido a los pocos y deficientes canales de comunicación que ofrece la Federación, los alumnos tienen que expresar su dudas, inconformidades y reclamos a través de redes sociales, cuya respuesta solo llega a través de “tweets” y de manera no siempre amigable.
No es de extrañar que ni siquiera se tomaron la molestia de hacer elecciones, ya que el resultado siempre será el mismo: pseudo-representación que solamente legitima la “imagen” de la universidad.
Federaciones pasan y los problemas estudiantiles no son atendidos, el problema viene desde su organización y estructura interna. La FEUAA está diseñada para evitar la representación, en consecuencia, crea una imagen errónea de las necesidades generales y de la realidad de la mayoría de los estudiantes.
Se sabe que los problemas y necesidades son muchas, desde las altas cuotas hasta problemas en el aula; pero el actual diseño de representación estudiantil no permite que las demandas sean atendidas, al contrario, se comunica una imagen contra puesta a la realidad universitaria con el fin de aparentar que los objetivos han sido cumplidos
Se necesita una nueva figura de representación estudiantil que pueda dar voz legítima a los reclamos, que esté lejos de la burocracia universitaria y los intereses ajenos al estudiantado, una figura que no le de miedo actuar en defensa de los derechos universitarios y que represente la pluralidad universitaria, tanto al estudiante trabajador, el becario, el foráneo, el vulnerable, a todos y cada uno de los que conformamos este universo institucional.
¡Por una universidad mas justa, primero los estudiantes!