OPINIÓN

“¿Para qué continuar?” El fenómeno del suicidio en Aguascalientes

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“La vida es un sueño y el despertar es lo que nos mata”. Virginia Wolf

A simple vista, muchas de las personas que han optado por el suicidio eran personas felices, con incertidumbre por el futuro, sueños y amores frustrados; con depresión, con los mismos problemas que algunos de nosotros, pero ¿por qué algunas personas deciden suicidarse? Es una interrogante que, lamentablemente, nunca podremos llegar a responder en su totalidad. 

Aunque no es el único lugar donde ocurre, el suicidio en Aguascalientes se ha convertido en un problema de salud pública de dimensiones mayúsculas, principalmente en la última década.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 800 mil personas se suicidan al año en todo el mundo; en 2016 fue la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

A nivel local, este 2020 en Aguascalientes se rompió el record de suicidios con un aproximado de 185 privaciones de la vida en el año, cifra superior a los 178 que se consumaron en 2019 y 143 en 2018.

Según información del Instituto de Servicios de Salud del Estado (ISSEA), el 80% de las personas que cometen suicidio son hombres de 15 a 40 años, mientras que el 20% son mujeres de 20 a 50 años. La mayoría optan por el ahorcamiento como el principal método para privarse de la vida.

Pero no sólo se trata de un problema de las personas adultas, pues a pesar de que casi nunca se expone o se cuestiona, el suicidio en menores de edad existe, e igualmente va al alza.

De enero 2017 a julio de 2019 se registraron 27 suicidios de menores de entre 9 a 17 años. Los casos más alarmantes hasta ahora registrados han sido en 2017, cuando una menor de nueve años se quitó la vida en la comunidad de Norias de Paso Hondo. Posteriormente, en 2019, una pequeña de 10 años en la comunidad de Refugio de la Providencia en el municipio de Cosío. Y así continuamente, menores de 11, 13 y 15 años.

Por supuesto el 2020 no fue la excepción, siete menores de 11 a 17 años decidieron acabar con su corta existencia en el estado.

Gracias a la información del Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA) y de la Fiscalía General del Estado contamos con los datos duros. Sin embargo, poco ayuda ver a las personas como cifras: sujetos sin rostro, sin nombre, sin vida. 

Aunque por ley, se exige la protección de la información de las víctimas, pareciera que en el estudio sobre la problemática y las “estrategias” de prevención, no se contempla el contexto social y psicológico de las personas. No olvidemos que cada uno de ellos tenía una historia, y analizar el trasfondo y el entorno que les rodeaba podría aunar a comprender la naturaleza de este fenómeno social.

Según la OMS, el suicidio es una problemática de salud pública que tiene sus orígenes en diversos elementos. Los factores de riesgo más comunes son las enfermedades mentales como la depresión, ansiedad, el consumo de alcohol, el abuso de sustancias, violencia en el ámbito familiar y diversos entornos culturales y sociales, entonces ¿qué se debe hacer para disminuir la cantidad de suicidios y ayudar a tratar las problemáticas que desembocan en la privación de la vida?

La Organización Mundial de la Salud sugiere algunas estrategias eficaces para prevenir el suicidio:

  • Restricción del acceso a los medios de suicidio, como sustancias tóxicas y armas de fuego.
  • Identificación y tratamiento de las personas que sufren trastornos mentales y por consumo de sustancias.
  • Mejora del acceso a los servicios de salud y la asistencia social.
  • Cobertura responsable de las noticias sobre suicidios en los medios.

Algunas estrategias son más complejas que otras, pero definitivamente ninguna es imposible de ejecutar. Lo más importante es contar con mejores servicios en el área de la salud mental. 

Priorizar la atención a los casos de depresión, pues también es bien sabido que en la sociedad existe un tabú y un prejuicio sobre las enfermedades mentales y recibir atención psicológica. Por ello la necesidad una vez más de informar y difundir la importancia de atender los trastornos psicológicos y acercar la atención a las comunidades y colonias donde se registran más casos.

En el caso de los medios de comunicación, es importante que se comprometan con la primera responsabilidad y objetivo que tienen, por encima del morbo: informar. 

Que se difunda más la prevención y las estrategias de apoyo que los casos en sí, pues de nada sirve consternarnos con el suicidio de una joven ex reina de belleza o el de un menor de once años en la comunidad de Calvillito.  Lo importante es enfocar los esfuerzos en la difusión y mejora de los servicios para la atención a la salud mental.

El primer paso es destinar más recurso y capacitación al personal que atiende este tipo de situaciones, unificar las estrategias de los diversos centros de atención psicológica y garantizar el servicio gratuito para las personas con tendencias depresivas o consideradas en riesgo de atentar contra su vida. Posteriormente difundir de manera más activa los servicios que se ofrecen para atender a los ciudadanos.

Asimismo, es importante garantizar y seguir ayudando a las familias en necesidad a que cuenten con apoyo y programas que mejoren su calidad de vida, su estabilidad económica y la sana convivencia.

La seguridad, una mejor economía para las familias, educación en el tema emocional y la difusión responsable de los medios de comunicación son elementos que conjuntamente pueden ayudar a eliminar el prejuicio que existe detrás de la salud mental. 

El suicidio seguirá siendo una problemática de salud, pero depende de la sociedad y los gobiernos el permitir espacios y normalizar la atención psicológica. La vida no es igual para todos, pero todos tenemos derecho a tratamiento y mejorar nuestra calidad de vida.

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