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Morelia, Michoacán.- El dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Michoacán, Ernesto Núñez Aguilar, reconoció que el Movimiento del Sombrero —también conocido como “La Sombreriza”— ha perdido intensidad en el debate político local tras su pico de notoriedad en 2024 y el impacto del asesinato de su fundador, Carlos Manzo Rodríguez, en noviembre de 2025. Núñez Aguilar, cuestionado sobre la fuerza actual de esta corriente política independiente surgida en Uruapan, admitió que aunque generó una reconfiguración en la escena michoacana, la euforia inicial se ha diluido en los últimos meses.
El Movimiento del Sombrero emergió como una plataforma ciudadana e independiente, impulsada por Carlos Manzo, quien en 2024 logró la alcaldía de Uruapan sin respaldo partidista, junto con diputaciones locales y federales para sus aliados. El sombrero se convirtió en símbolo de identidad popular, resistencia a la violencia y crítica a los partidos tradicionales en un estado marcado por la inseguridad y el crimen organizado. Tras el homicidio de Manzo durante las celebraciones del Día de Muertos, el movimiento pasó a ser liderado por su viuda, Grecia Quiroz —actual presidenta municipal de Uruapan—, y ha mantenido presencia con figuras como los diputados Carlos Bautista Tafolla y Guadalupe Mendoza, aunque con divisiones internas y salidas como la de Conrado Paz hacia el PVEM.
Núñez Aguilar expresó respeto por el origen y las causas del movimiento, pero señaló una disminución en su visibilidad cotidiana.
El líder ecologista describió el impacto del asesinato de Manzo como un cambio drástico en el tablero político michoacano, comparándolo con un juego de serpientes y escaleras que alteró posiciones y alianzas. “La verdad es que les voy a poner como lo visualizo yo, de manera muy práctica o simplificando. Yo creo que antes de lo del asesinato de Manso, era un tablero de ajedrez donde ya se veía más o menos quién iba ganando la partida, quién estaba preparado para hacer jaque mate y con esto me parece que se cambió de tablero completamente, que hoy es un tablero de serpientes y escaleras y el que iba en el 98 tocó la viborita y cayó al 5 y la que iba en el 1 le tocó la escalerita y subió al 80, entonces hay una reconfiguración completa en ese sentido”, explicó Núñez Aguilar.
A pesar de la pérdida de momentum percibida, el dirigente del PVEM reconoció que el movimiento sigue presente y podría sorprender con una reestructuración regional o estatal.
“No sé si les dé para un tema estatal o si les dé para reconfigurarse con mayor fuerza de manera regional, pero bueno, están ahí y hay que estar a la expectativa”, comentó.
En el contexto de 2026, con miras a las elecciones de 2027 —donde se renovará la gubernatura, el Congreso local y ayuntamientos—, Núñez Aguilar ve oportunidades para su partido en una posible coalición forzosa con fuerzas como el PT y el PVEM, ante el desgaste de Morena y la fragmentación opositora.