Morelia, Michoacán.- El abogado laborista michoacano Luis Fernando Rodríguez advirtió que la propuesta de reducir gradualmente la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas representa un desafío significativo para el sector empresarial, particularmente en entidades como Michoacán, donde predominan las micro, pequeñas y medianas empresas.
En declaraciones a medios de comunicación, Rodríguez destacó las implicaciones económicas y operativas de esta reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, enfatizando la necesidad de una adaptación cuidadosa para evitar impactos negativos en el empleo y la competitividad.
La iniciativa presidencial, presentada en diciembre de 2025 ante el Senado de la República, busca modificar el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo para establecer la jornada ordinaria máxima en 40 horas semanales, sin reducción de salarios ni prestaciones. La implementación será gradual: 2026 funcionará como periodo de transición y adecuación para las empresas; a partir del 1 de enero de 2027 se reducirá a 46 horas, descendiendo dos horas anuales hasta alcanzar las 40 horas en 2030. Esta medida busca alinear a México con estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y mejorar la calidad de vida de los trabajadores, beneficiando potencialmente a millones de personas que actualmente exceden las 40 horas semanales.
Rodríguez explicó que la actual legislación regula tres tipos de jornadas: diurna (8 horas), nocturna (7 horas) y mixta (7.5 horas), con un tope máximo de 48 horas semanales. La propuesta presidencial implica una reorganización profunda en los centros de trabajo. “Y esto implicará que cada año de manera gradual vayan descendiendo en dos horas por año, pero sin reducir prestaciones y sin reducir salarios por eso son los grandes retos que tenemos para el empresario”, afirmó el abogado.
El especialista señaló que las empresas grandes, como las manufactureras o trasnacionales con más de 300 trabajadores, podrían adaptarse mediante ajustes en turnos y procesos productivos sin mayores complicaciones. Sin embargo, advirtió que las medianas y pequeñas empresas —predominantes en Michoacán— enfrentan mayores dificultades, ya que podrían requerir contratar personal adicional, abrir nuevos turnos o invertir en mayor eficiencia para mantener la productividad.
“El gran problema es con nuestras empresas pequeñas, medianas, las pocas industrias que tenemos en Michoacán, cómo nos vamos a ir organizando para enfrentar esta nueva modalidad”, precisó Rodríguez.
En este sentido ejemplificó con casos como tortillerías o comercios locales, donde reducir horas podría implicar costos extras en nómina, seguridad social y prestaciones. No obstante, reconoció que algunas industrias ya realizan pruebas piloto para implementar jornadas de 40 horas, lo que podría servir de modelo para una transición ordenada.