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ENTREVISTAS

«Planear, escuchar, corregir: la trinchera real de una campaña ganadora» Gabriela Avendaño

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Gabriela Avendaño nos comparte su recorrido profesional desde sus inicios en Argentina hasta convertirse en una destacada estratega digital con más de una década de experiencia en campañas políticas en América Latina. Su primera campaña oficial fue en México, donde descubrió su vocación por la estrategia digital, un campo competitivo y en constante evolución.

Entre los proyectos más desafiantes destaca su trabajo con el presidente Daniel Noboa, acompañándolo desde su candidatura como asambleísta hasta su llegada al poder.

¿Cómo empezaste en el mundo de la consultoría política?

En Argentina, como junior, en una empresa que ya marcaba un hito en la industria de la comunicación política.

Puedo decir que nací profesionalmente rodeada —año tras año— de espacios académicos y laborales que me formaron desde la base.

Mi primera campaña oficial fue en México, hace más de diez años. Hacía de todo: investigaba, editaba, monitoreaba redes y buscaba el norte… con brújula prestada. Nunca quise ser todóloga, pero entendí pronto que especializarse es una forma de dignificar el oficio.

Me enamoré de la estrategia digital —la rama más competitiva y despiadada de la consultoría—, donde si dejás de aprender, simplemente te volvés irrelevante. No es solo una batalla contra la competencia, es una carrera permanente contra la obsolescencia. Y eso me atrapó.

¿Cuál ha sido la campaña o proyecto más desafiante en el que has trabajado?

Las campañas del presidente Daniel Noboa, sin duda. Desde su primera participación como asambleísta hasta su llegada a Carondelet, han sido procesos intensos, veloces y de una complejidad tremenda.

Aunque también aprendí muchísimo en campañas en Argentina y México, donde hubo victorias… y derrotas. Porque todos, absolutamente todos los consultores, tenemos cicatrices en la hoja de vida.

¿Qué cualidades cree que debe tener una estratega política?

Podría darte mil frases bonitas, pero me quedo con una: hay que aprender a no creerse imprescindible.

La campaña no gira en torno a vos. El ego es una fuga de energía —y de criterio— constante. Ser útil es más importante que ser brillante. Ganarse el respeto del equipo por sumar, empatizar y saber cuándo callar o cambiar de plan… eso vale más que cualquier premio.

¿Qué elementos considerás indispensables para una campaña electoral exitosa?

Tres pilares:

Datos. Las encuestas no son oráculos, pero sin ellas estás manejando con los ojos vendados.
Organización. Las agendas territoriales son más poderosas que cualquier slogan.
Redes sociales. Pero con propósito. Ser viral no es lo mismo que ser viable.

En Poligrama lo tenemos claro: primero el dato, luego el territorio… y solo entonces, las redes.

¿Tienes alguna rutina o filosofía que te guíe en el trabajo del día a día?

Leo todos los días. Coyuntura, historia, ensayos. También estudio las crisis políticas. A diferencia de muchos, no solo leo sobre quienes ganan. Estudiar cómo se pierde, cómo se cae, cómo se enreda una estrategia, también es parte de saber construir.

Me repito una frase de Javier Cercas que me representa mucho como consultora:

“Contar la verdad no es decir lo que uno piensa, sino pensar lo que uno dice.”

Mi filosofía se resume en tres ideas: buscar la verdad, planear el juego y remontar el marcador.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciarse en esta profesión?

Dos consejos, sin anestesia:

  1. Piénsalo bien. Esta es una profesión exigente, muchas veces solitaria, con curvas de aprendizaje durísimas. No todo es campaña y adrenalina: también hay desgaste, días grises, derrotas y decisiones que duelen.
  2. La familia y los amigos van primero. No se habla lo suficiente de esto. Hay abrazos que se posponen, cumpleaños que se pierden, personas que nos quieren bien y que no eligieron esta carrera… pero la viven con nosotros.
    Ellos son quienes resisten el fuego cruzado, quienes nos esperan en silencio, quienes celebran sin pedir nada a cambio. Sin esa red, nada vale tanto la pena.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que has tenido en tu carrera?

No subestimar a nadie. Nunca.

Recomiéndanos unas series sobre política. ¿Cuáles y por qué?

Borgen: Por la ética, los dilemas reales y porque muestra que una mujer puede sostener un país sin dejar de ser humana.
The West Wing: Idealista, sí. Pero te recuerda que aún hay espacio para la política con propósito.
Yes, Minister: Porque el humor británico sirve para entender que la burocracia es un arte marcial.

¿Qué te gustaría cambiar del mundo de la política desde tu rol como estratega?

Nada. Los charlatanes sirven para abrir paso a quienes queremos hacer las cosas bien.

Háblanos de tu trabajo con Daniel Noboa

Mi trabajo es darlo todo, siempre y de la forma más excepcional posible, para estar a la altura de un presidente, pero sobre todo, a la altura del equipo que lo acompaña.

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