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OPINIÓN

Mujer Contemporánea, de labor altruista a violencia laboral

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“Brindar opciones reales para romper el ciclo de la violencia familiar y mejorar la condición de las familias que la viven”, es la misión de una de las asociaciones más emblemáticas de Aguascalientes: Fundación Mujer Contemporánea. A lo largo de su historia de 25 años mucho se ha hablado de su “labor social” hacia mujeres e hijos en situación de violencia; han defendido mediáticamente los recursos y programas federales y locales, llevando una bandera de transparencia y altruismo. Sin embargo, esta redacción recibió una serie de denuncias por parte de profesionales y ex usuarias de la organización por violencia y acoso laboral, hostigamiento y violencia psicológica por parte de las directivas y personal de la Fundación. 

Por temor a mayores represalias personales y profesionales, los nombres fueron modificados, aclarándose que las pruebas de cada testimonio quedan bajo el resguardo de El Diario Aguascalientes

Trato inhumano, violencia laboral y violencia psicológica 

Wendy- “Entré a Mujer Contemporánea cuando dicha institución era muy pequeña, poco a poco fue creciendo, tanto que la carga de trabajo llegó a ser inhumana. Atendíamos a más de 100 personas al mes, era un gran exceso de trabajo porque para ellas (la directiva) lo que importaba eran los números. En ocasiones teníamos que inventarnos personas para poder justificar los proyectos y el dinero”.

En una ocasión una compañera se incapacitó (estaba embarazada y era de alto riesgo), pero no se le dio ningún apoyo económico ya que en la Fundación nadie cuenta con prestaciones de ley, únicamente el sueldo base. Al regresar ella señala que el médico le pidió más tiempo de descanso y a pesar de que se ofreció a trabajar a distancia y con algunas horas presenciales, la dirección le dio las gracias a pesar de sí contar con proyecto activo para que lo trabajara, “no le convenía a la señora Roxana, a ella no le importan las personas solo gente que saque los números para alzarse el cuello. En un principio no te das cuenta de la violencia en la que estás inmersa hasta que algo muy fuerte pasa”. 

En el área psicológica las hacían trabajar más de 8 horas con pacientes en exceso, a pesar de que se le informaba a Sofía y Roxana lo complicado y poco profesional que puede llegar a ser una situación así. 

Julia- “Yo siempre traté de respetar todo lo que me decían, pero poco a poco se incrementaron mis horarios y me exigían atender a más y más personas para justificar números, el trato nunca fue parejo, a varias de mis compañeras las hacían ir menos horas, tenían menos números, a partir de ahí empecé a ver y sentir esta falta de reconocimiento del trabajo, la carga excesiva y malos tratos”.

En un momento hicieron que una psicóloga tomara terapia con el mismo equipo, se le indicó a la señora Roxana que por ninguna razón la colocara como psicóloga de las usuarias pues emocionalmente no era estable, se encontraba vulnerable y su ciclo de violencia podría repetirse con las usuarias; situación que no fue tomada en cuenta debido a que tras dos semanas de esto fue nombrada terapeuta del Refugio.

Hace dos años se denunció internamente que el personal de salud no tenía capacitación en materia de prevención de las violencias, destacándose un caso donde una enfermera le indicó a una usuaria que se pusiera vinagre directamente en su vagina para un tipo de lavado, “lo peor fue la respuesta cuando le cuestionaron de por qué lo hizo, decía: es que yo ya le recé, ya le di su té, le recé la biblia y no se le quita. A ese grado de ineptitud llega el personal de ahí”. Esta enfermera en específico tiene registro de varias faltas administrativas por prestar el teléfono a las usuarias (en crisis) mismas que llegaron a mandar la ubicación del refugio, sin embargo, nunca tuvo represalia alguna y continúo laborando en la Fundación.

Se manifestó que a los bebés recién nacidos se les daba mamilas de té con azúcar para no gastar en leche, a pesar de contar con ella por las donaciones gubernamentales. 

En los grupos terapéuticos del Refugio, tanto Sofía como Roxana, constantemente mostraban una desvalorización del trabajo del equipo y una repetición de patrones violentos, “en juntas llegaban a decir que tal señora ya estaba demasiado empoderada y por eso ya exigía, y estaba mal. O sea, el empoderamiento de las mujeres por lo que tanto se dice en la misión de la Fundación, resulta que es malo solo porque se defienden hasta del personal”.

En el caso específico de una abogada del Refugio de nombre “Minerva” emitía comentarios violentos a las usuarias, un trato nada digno a víctimas de violencia como las que llegan a esta Fundación. “Llegó a decirles que para qué las defendía si al final iba a regresar con el viejo, a otras les decía que si regresaban con su pareja o hacían cosas que no estaban bien ya no las iba a atender y ellas tendrían que moverse solas a sus casas”.

Después de que las y los trabajadores salieron de dicha institución se enfrentaron al desprestigio realizado por las directoras de la Fundación, argumentando que hicieron mal su trabajo, “ellas se encargan de quemarte en todas las instituciones públicas, te generan una mala fama, hablan siempre mal del trabajo de todos los que se van y una vez que te vas, nunca puedes volver a poner un pie en dicha institución porque ellas te vetan de ahí”.

Los entrevistados coincidieron que a la mayoría les exigían hacer uso de sus vehículos personales para las labores de la Fundación, como diligencias, traslados (peligrosos), asuntos de Fiscalía; a pesar de contar con dos vehículos oficiales pero que siempre terminaban siendo usados por familiares de la dirección para asuntos personales -como desayunos o eventos sociales-. “A veces trasladamos casos muy delicados en nuestros vehículos, poniendo en riesgo a ellas y a nosotras”.

Desvío de recursos

Una de las cuestiones que más se repiten en estas denuncias es el mal uso del recurso público y donaciones. Explican que en el caso de los pagos de sueldos cada año les etiquetaban con tanta cantidad, pero debían regresar otro tanto. 

“Yo nunca pedí que me firmaran nada porque confié en su palabra, ellas decían que era para tener un colchón para la Fundación para el siguiente año. Yo los primeros años no veía violencia, veía que se buscaba hacer mucho por las señoras, donde ya no vi eso fue para 2014, ahí siento que ya se perdió el objetivo totalmente de lo que era la Fundación, buscaban más que entrara mucho dinero y ver de qué manera podían meter más, pero a las usuarias ya ni las pelaban”. 

Cuando reciben donaciones de despensas se colocan en una bodega en las cuales llegan a quedarse meses, caducándose alimento importante para quienes realmente lo necesitan. Además de falsificar firmas para entregar esas despensas que ya deben sacar pues llegarán nuevas, o bien, para poder justificar compras de alimentos. “Reciben muchas despensas, las tienen guardadas, pero etiquetan mucho dinero para comida, ropa, artículos de belleza, regalos y no se compran en lo real. Por ejemplo, se compraban facturas a los proveedores con quienes hacían convenios y hacían todo un movimiento chueco donde le ganaban ambas partes”. 

El conflicto por el pago de salarios es un común denominador. Los cheques llegaban de una cantidad y debían regresar casi la mitad, por un tiempo retenían impuestos pero las nóminas que les hacían firmar ninguna tenía el Código QR de Hacienda, es decir, nunca fueron declarados ante el SAT, las denunciantes indican que ese dinero fue retenido por parte de Mujer Contemporánea sin ninguna razón pues al pedir en SAT la relación de impuestos pagados, la institución no cuenta con registro alguno, “siempre nos engañaron con esa situación y nos dimos cuenta muy tarde”.

Clara- “Me tocó ir con el chofer a recoger facturas, que eran facturas ficticias, Sofía es dueña de la ferretería que surte a Mujer Contemporánea. Ella tiene muchísimos terrenos, casas, está llena de propiedades porque es quien administra el dinero, todo pasa con ella”. 

Puntualizan que en varias ocasiones Sofía expuso en juntas tras haber sido cuestionada de por qué tenían que firmar cosas que no recibían -como gasolina y despensas- que si ella tenía que seguir robando “por las señoras” lo seguiría haciendo.

Luisa- “Al inicio decía bueno esos ajustes los hacen para tener dinero en los meses que ‘no hay recurso’, pero después empecé a ver cómo justificaban dinero a diestra y siniestra, empezaron a solicitar que, de 80 usuarias, por ejemplo, se justificaran -para un solo mes-miles de pesos en consultas y procedimientos médicos, es ilógico que el 80% de esas mujeres tuvieran el mismo padecimiento casualmente. En general en cualquier área no podíamos negarnos a lo que se nos pedía porque siempre se nos chantajeaba diciendo que todo era por las señoras, que los de salud son malos y les vale madres todo, que la fundación sobrevive con lo que puede”.

Trabajadoras sociales usaban sus relaciones personales para conseguir donaciones de medicamentos, consultas, alimentos con el fin de que el “poco” recurso que llegaba pudiera usarse en otros casos de mayor gravedad. Pero por otra parte la directiva continuaba presentando facturas fantasmas por millones de pesos bajo esos conceptos, y cierre de otros proyectos por “falta de dinero”.

Se apunta que la autoridad federal, en este caso la Secretaría de Salud que era la encargada de dotar recursos a la Fundación; contrata al personal durante 8 meses por lo que 4 meses del año están sin laborar. La dirección de Mujer Contemporánea realiza la siguiente modificación: Si la dependencia otorga por ejemplo 20 mil pesos al mes, quitan a cada trabajador cierta cantidad, llega diciembre y comienzan a entregar ese dinero que se “ahorró” para que los 4 meses sin recurso federal sigan trabajando, pero gratis, ya que ese recurso que reciben ya fue tiempo trabajado meses atrás. “Además había más descuentos, te retenían para donación, el chantaje emocional de que iban a correr a otra persona por falta de dinero, pero si lo queríamos salvar nos descontaban tantito más”, terminando cuentas más o menos así: El cheque llegaba por 20 mil pesos, regresaban 5 mil y donaban 2 mil más para la otra persona, y les hacían firmar pagarés sin una razón.  

“Cuando te querías ir y pedías el dinero de los meses de ahorro era un problema, para ellas eras una persona mala que no ayudabas a las señoras, y te quemaban con todos tus compañeros, diciéndoles que por tu culpa iban a tener menos recursos, que todos iban a pagar los platos rotos de los que tomaban esa decisión”. 

A la mayoría le tocó firmar bajo nombres de señoras que llevaban meses sin estar en la Fundación, esto para justificar la entrega de despensas ante el DIF, muchas de ellas ya con productos caducados por el largo tiempo de espera. En una ocasión hubo más de 400 pares de zapatos resguardados mientras había usuarias con hijos sin calzado ni alimento, “siempre lo señalamos pero solo se pasaban la bolita y nadie hacía nada”. Luego pedían “gastarse” cierto recurso en material para su área, pero al momento de ya querer hacer uso de él, decían que no podían porque no estaba contemplado en la documentación y si llegaba Salud podían afectar a la Fundación.

Abuso de poder

Existe un caso muy específico de abuso de poder por parte de un abogado que estuvo llevando los casos de las señoras del Refugio, del cual tanto Roxana D’Escobar como Sofía Macías tienen el conocimiento de que él se involucró sexualmente con varias usuarias, “es delicadísimo porque las señoras están en una situación muy vulnerable y este hombre abusaba de eso”. Se expone que este abogado de nombre ‘Víctor’ mantenía los casos sin atender, retrasando los procesos de las víctimas mientras las convencía de mantener una relación personal íntima. Incluso se llegó a tener material en video de esta persona masturbándose en su oficina y denuncias por parte del guardia de que el abogado se quedaba en el refugio para tener relaciones sexuales con las usuarias. 

A pesar de las pruebas y denuncias, la dirección “enterró” el caso y permitió que esta persona continuara laborando en la organización. 

Otra denuncia de mala praxis estuvo a cargo de un psicólogo de nombre “Antonio Galera Bustamante”, quien fuera reportado constantemente por dar atención a menores indebidamente: “Cuando el psicólogo en comento salió de Contemporánea, se supo que fue porque tenía conductas poco usuales con los niños, se los ponía en las piernas muy pegado a sus genitales. Había una resbaladilla, él se ponía piernas abiertas y los niños caían entres sus piernas. Los niños grandes estaban inconformes, se tuvo conocimiento de que  una adolescente, cuando le tocaba su cita con Toño se escondió y dijo que no, que no le gustaba porque en la sesión anterior le había puesto hacer piruetas y ella traía falda, que le estaba viendo las piernas y los calzones”. 

También se sabe que en una ocasión cuando se iba a cerrar el expediente de una menor de 4 años, ella expresó que iba a extrañar a todos menos a “Toño”, acto seguido la niña se estremeció, se abrazó a sí misma y dijo que ‘la tocaba’. La encargada del área de inmediato   habló con la directiva ya demostrando que esta actitud y acciones con los menores eran constantes, y si bien se aseguró que tomaría cartas sobre el asunto, este psicólogo siguió varios meses en contacto con niños y jóvenes. “Después lo retiraron pero nunca fue comunicada la autoridad de salud por lo consiguiente él pudo seguir consultando desde lo privado con esta mala praxis. Toda esta situación se manejó de manera discreta, el personal sabíamos, pero nadie decía nada por miedo a represalias”.

IN-Seguridad en las instalaciones

Para las y los ex trabajadores así como ex usuarias es preocupante que las instalaciones de la Fundación se han convertido en un centro sin seguridad, debido a que el personal de vigilancia no cuenta con la capacitación para atender alguna situación de riesgo, “había ocasiones en que pasaban cosas muy peligrosas, una vez mujeres que se drogaron en el baño y metieron a un niño; una señora amenazó de muerte a una abogada llamaron a la policía pero todo volvió a lo mismo, no teníamos nada de seguridad”. Agregan que, si bien el vigilante debe estar capacitado en situaciones de riesgo y prevención de las mismos, ninguno se le prepara para el puesto, simplemente una persona que sigue a su esposa puede entrar o con el hecho de ser mujer las dejan pasar, sin que exista una previa revisión de portación de armas u objetos que puedan ser usados en contra de usuarias o del personal. 

Inclusive subrayan que la ubicación del refugio debiera ser anónima y sólo el personal podría saberla, pero familiares de Sofía y Roxana llegaban a comer y a realizar reuniones sociales en el lugar, “se supone que nadie tenía que saber dónde estaba el refugio, pero las jefas lo usan de salón de reuniones”.

Represalias extendidas a las usuarias 

La problemática personal con algunas de las extrabajadoras se extendió a las usuarias que buscaban ser representadas por ellas, percatándose del “veto” en el área jurídica especialmente y afectaciones en la atención interna del refugio hacia las víctimas. 

“Al despacho llegó un caso familiar con el cual la madre violentada terminó en el Refugio, encerrada, y cuando su mamá me pidió que fuera yo quien la representara las cosas fueron muy diferentes para ella, la comunicación a partir de que dan mis datos ha sido súper limitada, a la usuaria le permiten solo una llamada a la semana de 5 minutos con su madre y son llamadas en altavoz, cuando entra al tema legal le cortan la llamada”. 

Mientras el veto de esta profesional jurídica continúa, a la usuaria no se le ha generado un expediente, su caso sigue detenido y sin ningún avance a pesar de que el padre del menor ya se adelantó al proceso, “no es justo que sus problemas conmigo los descansen en usuarias”. 

Servicio a medias

Siendo una madre con pocos recursos económicos y desconocimiento de los procesos jurídicos, a “Perla” le fue recomendada la Fundación Mujer Contemporánea para apoyarla con su caso contra su pareja, al principio fue bien recibida y atendida pero conforme pasaba el tiempo el servicio fue empeorando, ahora su proceso se reactivó por una demanda a la cual no contaba para destinarle recursos para el abogado. 

“Al principio todo fue bueno, ellas llevaban un caso mío hace dos años y de pronto en estos días me llegó una demanda dentro del mismo caso y resulta que ya no me quisieron seguir representando solo me hablaron para decirme que me había llegado una demanda y que yo viera cómo resolver porque ellas tenían mucho trabajo. Cuando llegué se abrió mi expediente, me trataron bien, dieron apoyo psicológico a mi hija, y ya para finalizar el trámite la licenciada que llevaba mi caso no asistió a la audiencia, estuve sola, de ahí pues ya se supone que no tenía que presentarme, que ya se había resuelto, y en este  año yo les marqué para saber del proceso porque a lo mejor se necesitaba meter algo, me hacen una cita que yo no puedo acudir por salud, les avisé y ya no supe nada, hasta estos días que me avisan de esta nueva demanda pero que ya yo lo resuelva como pueda”.

Para la exusuaria, el problema es que un servicio de abogado es costoso y más si se trata de un caso más extenso, dinero que ante estas circunstancias actuales no tiene, “me extrañó mucho cómo ahora me tratan, no les importa ya cómo lo resuelva”. 

Abuso

En una ocasión, la tallerista de “belleza” abusando de su relación familiar con una trabajadora de administración, pidió autorización a la directiva para ingresar al refugio a su nuera e hijos por supuestos problemas con el hijo de ella, ya estando adentro y a pesar de no contar con indicios ni una investigación previa, solicitó a la directora Roxana que se le retiraran a los menores pidiéndole al psicólogo Toño hacer un escrito en donde expresara que la madre no era apta para tener a los hijos, “todo esto fue a base de mentiras, falta de ética y de profesionalismo. Tiempo después la madre logró recuperarlos  porque los niños se escapaban para verla porque amaban a su mamá”.

En todos los testimonios se coincidió en que por la historia política social de Roxana D’ Escobar y sus amistades en el poder, se habían guardado por años esta realidad que vive Fundación Mujer Contemporánea y el Refugio, sin embargo, el daño que se le está generando a más mujeres usuarias víctimas de violencia llegó al límite de su tolerancia. “Solo queremos que esto pare, las señoras necesitan tanto apoyo y esto más que una fundación se convirtió en una empresa familiar revictimizante”. 

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