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OPINIÓN

BREVÍSIMA HISTORIA DE LAS EPIDEMIAS EN AGUASCALIENTES PARTE l

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Todavía me resulta fascinante caminar por las calles del centro de Aguascalientes o de cualquiera de sus municipios y repensar los momentos históricos que se vivieron en el pasado. Nuestro estado es rico en historia y en historias; por eso hoy, a pesar de no ser profesional de la salud ni historiador, me atreví a escribir sobre este tema tan interesante pero desconocido para muchos aguascalentenses.  

En estos días terminé de leer el libro Historia de las Epidemias en México de José N. Iturriaga y me pareció encontrar impresionantes semejanzas entre lo que vivimos ahora y lo que sucedió hace casi 400 años. No me mal interpreten, las condiciones de vida cambian, pero la esencia como entidad social al parecer no. 

Nuestro estado perteneció a ese impenetrable territorio bautizado por los colonos españoles como la Gran Chichimeca por sus habitantes nativos que se caracterizaban por su ferocidad en el combate y por ser nómadas cazadores. Poco a poco los españoles, mestizos e indígenas de las etnias del centro de México fueron poblando estos vastos territorios, lo que llevó a que un 22 de octubre de 1575 se fundara la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes en lo que hoy es el primer cuadro de la capital del estado. 

MATLAZAHUATL (1576) (1736)

Según el gran historiador y prócer hidrocálido, Agustín R. González justo al año de la fundación de la Villa,una epidemia de lo que hoy conocemos como tifo y fiebre tifoidea azotó a la Nueva Galicia con singular violencia. Muchos colonos fallecieron, en su mayoría aquellos de origen indígena. Ello provocó que en el año de 1594 el gobierno neogallego admitiese nuevos colonos para repoblar la “asolada villa”. Según el Barón Humboldt está epidemia acabó con 14% de la población de toda la Nueva España.

Vino después en la primera mitad del siglo XVIII, de nueva cuenta, una ola de fiebre Matlazahuatl, sembrando muerte y dolor en todas partes. El año 1736 fue particularmente funesto para la población pues se perdió una quinta parte de la misma entre hombres, mujeres y niños. Aunque estas fechas nos resultan significativas para dimensionar los impactos de las epidemias en tierras hidrocálidas, hay un antes y un después del año 1767 en el que se fundó elprimer hospital en el estado, el hospital y templo de San Juan de Dios en Aguascalientes, hoy Parroquia de San José y CECATI No. 164 en la calle de Primo Verdad.

Los poblados y rancherías carecían de un sistema apropiado de agua y saneamiento; así como de médicos y medicina. González recalca en su libro Historia del Estado de Aguascalientes el ánimo social al referirse a las actitudes egoístas de los ricos e influyentes que en su afán de salvarse dejaron a los demás menos favorecidos entregados a sus dolores y angustias; condenando a los enfermos al abandono por el temor a los contagios.  Es menester mencionar que, durante esta epidemia, los pobladores al desconocer la naturaleza de la enfermedad probaron ineficaces remedios de todo tipo desde religiosos hasta herbolarios y pseudocientíficos, desde largas procesiones hasta dolorosas sangrías fueron practicadas por clérigos y médicos en su búsqueda desesperada de la disminución de este terrible mal.

Los legos de San Juan de Dios levantaban de las calles y casas cadáveres no obstante el peligro inminente de contagio.  

VIRUELA (1779,1793 y 1797)

Este terrible mal que diezmó al país entero durante la conquista y se presentó de nueva cuenta hasta bien entrado el siglo XVIII. La Villa había crecido en prosperidad e industria y lastimosamente fue golpeada por la viruela en vísperas del arribo de la vacuna contra este mal. 

Resulta paradójico confrontar lo escrito por el historiador Agustín R. González con lo que sucede hoy en día. Los movimientos antivacunación o los escépticos de las enfermedades han estado presentes en la historia de nuestro país y de nuestro estado desde tiempos inmemoriales.  Me gustaría citar textualmente al autor en este apartado: 

Los estragos de la epidemia hubieran sido menores si a ellos no se hubieran opuesto la ignorancia y las preocupaciones vulgares.”

Ahora respecto del tema de la vacunación, la vacuna contra la viruela llegó a México en el año de 1804 y como hoy fue un tema lleno de polémica. Es muy importante tener los ojos bien abiertos e igualmente las bocas para denunciar las arbitrariedades que puedan surgir, pues el influyentísimo, el amiguismo y la corrupción han sido, de igual manera, un factor para que las elites se favorezcan de los nuevos avances de la ciencia médica, dejando al pueblo raso a su suerte. Cito de nuevo a González sobre la viruela:  

“El pus vacuno, que en las dos últimas épocas hubiera arrebatado a la muerte muchas de sus víctimas, no fue administrado sino a un reducido número de personas, obligados las más por el ascendiente que sobre ellas tenían las autoridades y los curas.”

COLERA MORBUS (1833,1850)

El cólera morbus es una enfermedad que provoca vomito y diarrea desencadenando deshidratación extrema en la persona que lo padece. Aguascalientes fue golpeado en dos ocasiones por esta enfermedad, la primera en 1833 causando un total de 2543 muertos registrados y la segunda en 1850, con menor impacto.  

Esta enfermedad se contagia a través de agua contaminada con la bacteria que la causa. Los médicos de este tiempo no creían que el colera se contagiase de persona a persona sino por los alimentos y por los miasmas o gases que expedían los cadáveres al momento de la putrefacción. 

Según González, nuestro Virgilio de la historia hidrocálida, el colera cobró su primera víctima el 15 de mayo de 1833 en el Barrio del Estanque (hoy Fraccionamiento Primavera). La media en ese entonces era de 20 personas por día, aumentó a 100 y en julio murieron más de 600 personas, sólo en la capital del Estado. Era casi segura la muerte de contagiarse de esta enfermedad.

Terribles acontecimientos sucedieron pues muchas personas fueron enterradas vivas por temor a los contagios. 

La epidemia de cólera regresó en 1850 con un gobierno y una sociedad que relajó las medidas sanitarias y esta se propagó debido a que no se impidieron las afluencias a los espectáculos y vendimias de lo que hoy es la Feria de San Marcos; tampoco se prohibieron reuniones ni fiestas religiosas, por ignorancia y falta de empatía. Pocas familias resultaron libres de la llamada muerte azul.  

Daniel Gutiérrez Medrano 

Fuentes 

“Historia del Estado de Aguascalientes”. Agustín R. González. ICA

Seminario Patrimonio e Historia de Aguascalientes: «Epidemias y Hambrunas en Aguascalientes, siglos XIX-XX.» 12 de mayo de 2020. Secretaría de Cultura/ INAH.

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