Lo que pasó en el Senado con Gerardo Fernández Noroña y Alejandro “Alito” Moreno fue más que un simple pleito político: fue un show que se volvió viral en cuestión de minutos. Empujones, gritos y el famoso “¡no me toques!” bastaron para que el tema explotara en redes sociales y noticieros.
En solo 36 horas hubo 94 mil menciones y casi 30 millones de impresiones. Para ponerlo en contexto: eso es lo que muchas campañas políticas no logran en semanas.
¿Quién perdió más?
La respuesta es clara: Alito Moreno salió mucho más golpeado. El 70% de las menciones hacia él fueron negativas. Los clips lo muestran como el que inicia el contacto físico, y eso lo encasilló como agresivo e irrespetuoso.
Noroña no salió limpio, pero sí con un costo menor. Lo señalaron de confrontativo y provocador, aunque también hubo quienes lo vieron como alguien que intentó “poner orden” cuando las cosas se salieron de control.
Cuando los memes mandan
Si algo quedó claro es que ya no son los boletines los que marcan la conversación, sino los memes y los videos en TikTok y X. El momento del “¡no me toques!” se convirtió en el frame central del pleito. Y cuando los noticieros retomaron el video, ya estaba todo definido: la gente rechazó la violencia.
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El Senado como espectáculo
La gente no se enganchó con el fondo del reclamo, sino con la forma. La violencia en un espacio que debería ser de debate y propuestas terminó viéndose como un espectáculo. Y eso generó una condena automática.
¿Qué sigue para ellos?
Ambos tienen un reto enorme. El único camino para recuperarse es apropiarse de la narrativa de civilidad y respeto a las reglas. Si alguno logra girar el episodio a su favor, puede recuperar puntos. Si no, quedarán atrapados en la etiqueta de “los que armaron un show en el Senado”.
El mensaje para todos los políticos
Hoy cualquier movimiento frente a la cámara se multiplica por millones en segundos y más si se hace sin una estrategia digital por detrás. No hay margen de error. La ciudadanía está lista para opinar sobre cualquier tema en cuestión de minutos. El que entienda eso, tendrá ventaja en la próxima batalla digital.