En México, 38.4% de la población habita en una vivienda no adecuada; es decir, en condiciones de hacinamiento o hecha sin materiales duraderos o que carece de servicios mejorados de agua o saneamiento, situación que urge revertir, señaló el diputado Pedro Vázquez González, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT),
Al presentar, ante el pleno, a nombre de la Comisión de Puntos Constitucionales, el dictamen que reforma el artículo 4o. de la Carta Magna -propuesta de la diputada petista Lilia Aguilar Gil-, a fin de que toda persona tenga derecho a disfrutar de una vivienda adecuada, el congresista explicó que en el texto constitucional vigente se establece que es la familia la que tiene derecho a acceder a una vivienda, «pero esta concepción plantea que para el disfrute de este derecho el individuo debe pertenecer a una familia».
El secretario de la Comisión de Puntos Constitucionales detalló que al suscribir el concepto de vivienda adecuada se debe cumplir con algunos elementos básicos, como son: seguridad de la tenencia; disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura; accesibilidad; habitabilidad, ubicación, entre otras.
Precisó que con esta adecuación se busca que la construcción de viviendas y conjuntos urbanos sean integrales, de manera que cumplan con una mayor calidad arquitectónica, sean más eficientes en el consumo de energía y también apliquen tecnologías de edificación sustentable, aprovechamiento y reutilización de aguas y manejo de los residuos sólidos.
En su oportunidad, la diputada Lilia Agilar Gil, del PT, lamentó que, en México, 48 millones de personas vivan en hacinamiento; 8 de cada 10 inmuebles se hayan edificado en polígonos que no debieron haberse construido; y 30 millones de personas vivan en estado de irregularidad, por lo que no tienen piso de tierra, ni energía eléctrica, ni agua entubada, no disponen de drenaje y no cuentan con servicios sanitarios.
«Es por eso que con esta modificación a la Constitución se suscribe el concepto de vivienda adecuada, para que la población tenga seguridad en la tenencia, disponibilidad en los servicios materiales e instalaciones de infraestructura asequibles, habitables y accesibles al transporte, a servicios médicos, a escuelas y lugares culturales», aclaró la presidenta de la Comisión de Vivienda.
La proponente de esta reforma dijo que se acaba con el mito de la familia y se hace un reconocimiento individual, «hoy el derecho es para todas y todos los mexicanos; además, es el fin de la era de las constructoras porque la vivienda no es más una mercancía, es un derecho».