Quiero reconocer el esfuerzo realizado por la Junta de Coordinación Política, sobre todo, felicitar y agradecer a los 136 ponentes que estuvieron participando en los foros de Parlamento Abierto, 70 a favor y 66 en contra, que tuvieron la oportunidad de expresar y nos regalaron varias opiniones que nos han servido de mucho.
Lo que hoy estamos discutiendo aquí es el futuro de todos y todas las mexicanas. El sistema eléctrico es un tema de seguridad nacional. La energía no es un sector económico, la energía es la base de todo proceso y actividad productiva. Esta reforma lleva de fondo reducir las tarifas eléctricas.
En el Partido del Trabajo, tenemos muy claro que esta discusión solo admite dos posturas: aquellos quienes defienden los intereses de los privados, extranjeros. Y nosotros, los que defendemos los intereses nacionales y del pueblo de México.
Tenemos una oportunidad histórica, las legisladoras y legisladores, ahora. Porque el General Lázaro Cárdenas, por decreto creó la Comisión Federal de Electricidad; el presidente de la república, Adolfo López Mateos, nacionalizó por decreto.
Y hoy, por reforma constitucional, a través de este poder, a través de todas y todos nosotros, tenemos la oportunidad de hacer historia.
Fíjense nada más, de que proporción es el despojo: los privados extranjeros afirman haber invertido 44 mil millones de dólares, de los cuales, sólo 11 mil millones fueron con capital propio. Los otros 33 mil millones restantes fueron financiados vía la Banca de Desarrollo mexicana y con recursos de las Afores, es decir, dinero de los mexicanos.
Los privados ya han recuperado, de esa inversión, 22 mil millones de pesos, es decir, dos veces lo que invirtieron.
Adicionalmente, con esa ínfima inversión inicial, apoyados por los esquemas de despojo de la reforma de 2013, los privados se han apropiado del 62 por ciento del mercado eléctrico mexicano, que tiene un valor equivalente a 195 mil 300 millones de dólares, cuatro billones 101 mil 300 millones de pesos.
Eso es 34 veces el valor de su inversión sin existir competencia, estableciendo monopolios privados.
Por si fuera poco, dicho modelo ha sido desmantelado, ha sido desmantelado y mermado a la Comisión Federal de Electricidad, empresa que vale 307 mil millones de dólares; 7.7 millones de pesos. Ocasionándole pérdidas anuales por 717 mil millones de pesos, recursos que, de la Comisión Federal de Electricidad, es despojada y que son transferidos por ley a los privados.
Se estima que la Comisión Federal de Electricidad ha perdido desde el año 2015, hasta 2019, cerca de tres billones de pesos.
De ese tamaño es el botín que pelean, hoy, los privados extranjeros. Esa es la magnitud de los intereses que, hoy, presentan algunos de los legisladores aquí presentes, que se oponen a esta reforma. De esa profundidad es la estocada que le dieron a la Comisión Federal de Electricidad. Esa es la dimensión del hurto y del despojo neoliberal en materia eléctrica que queremos y urge hoy terminar.
Por ello, el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, defenderá y apoyará el presente dictamen de la iniciativa con proyecto de decreto, que reforma los artículos 25, 27 y 28 de nuestra Carta Magna, enviado por nuestro Presidente.
Desde aquí hacemos un llamado a todos los legisladores que estén en contra de la iniciativa para que se reconcilien con las verdaderas causas de la nación. Para que se liberen de las cadenas que los atan a los intereses económicos y extranjeros y para que reivindiquen su patriotismo y su compromiso con el pueblo de México.
Esperamos, diputadas y diputados, que no se equivoquen. Porque solo hay dos caminos: los que estamos a favor del pueblo de México y para rescatar el sistema eléctrico nacional y los que están a favor del interés de los privados y, sobre todo, extranjeros y que no apoyan el interés de la nación.
El pueblo de México nos está observando, el pueblo de México es, en este momento, el más informado sobre esta reforma. La historia nos dará la razón.