OPINIÓN
¿Por qué importa Taiwán?
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hace 4 años,el
Mi generación -los nacidos de 1990 al 2000- llegamos en un contexto en el que el comunismo soviético se encontraba completamente decadente y el capitalismo y la democracia liberal- véase Francis Fukuyama- se pavoneaban triunfantes en un mundo interconectado y parcialmente globalizado.
Puedo decir que, en algún periodo de mi vida como ingenuo estudiante de preparatoria, me pareció romántico -en el sentido literario de la palabra- y sobre todo apasionante, el sistema comunista de gobierno y su relato de la liberación de los pueblos del mundo del yugo de las clases poderosas autoritarias, egoístas y opresoras.
Hablar de la izquierda y su pensamiento es tocar fibras sensibles que hoy siguen permeando en el imaginario colectivo, en la tripa y las emociones personales. El relato de izquierda siempre es mucho más visceral que real. El comunismo resultó -de primer momento- una alternativa factible al modelo feudal y capitalista que imperaba en los albores del siglo pasado, aunque a la postre éste devino en un infierno para las libertades y los derechos humanos de los habitantes de aquellos países con régimen de dictadura de masas antes de la caída de la cortina de hierro.
Hablar del mundo comunista actualmente se redujo a ver de lejos la triste caricatura que hoy representan regímenes socialistas de izquierda radical como Cuba, Corea del Norte y Venezuela. Pero ¿qué pasa con China? ¿por qué la percepción es diferente? ¿no eran estos comunistas también?
Hablar de China, es complejo y muy extenso. Economía, comercio y política con los principales temas con los que vinculamos al Gran dragón asiático en nuestro país. Se estudia poco la historia del lejano oriente, principalmente de China. Prácticamente los vínculos con su cultura son gastronómicos o ciento por ciento relacionados con el comercio al mayoreo y las importaciones de precio accesible. Made in China, representó el primer acercamiento que quizá muchos tuvimos al observar de cerca nuestros juguetes en alguna navidad o cumpleaños.
El capitalismo global, en su mayor expresión, está representado por China y sus grandes cadenas productivas de millones de dólares americanos. Supimos de la guerra comercial sostenida por la administración Donald Trump de 2016 a 2020 y de las declaraciones de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador en materia energética. Hoy se habla mucho del grave conflicto que tiene el Gigante asiático con una pequeña isla al este de la China continental: Taiwán.
¿Por qué importa Taiwán? ¿Qué relación tiene está lejana nación con México? ¿Por qué la controversia con China? Cuestiones que trataremos de responder de manera muy resumida en este pequeño artículo.
La República de China y la República Popular China.
Taiwán es una isla que se encuentra localizada al sureste de China continental, y tiene como países vecinos al norte, Japón y las islas Ryukyu, al oeste, China continental, y al sur, Filipinas. Tiene una superficie de 36,000 klm2; aproximadamente del tamaño del estado de Puebla.
La historia de este país se remonta al año de 1912 tras la caída de la dinastía Qing y la instauración de la República de China dirigida por el caudillo revolucionario Sun Yat-sen, fundador del famoso Partido Nacionalista Chino Kuomintang.
Tras varias intrigas políticas y rebeliones intestinas que llevaron a China a tener dos gobiernos y dos capitales; Chiang Kai-shek, un general del ejército republicano se hizo del poder unificando y gobernando China de 1927 a 1947 con puño de hierro, pero en relativa paz.
Tras la rendición de Japón y el término de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Isla de Formosa (hoy Taiwán) fue restituida a la República de China en lo que se conoció como la “retrocesión de Taiwán” pues desde 1895 la isla fue cedida como una colonia japonesa después de la firma de los Tratados de Shimonoseki al finalizar la Primera Guerra sino-japonesa. Mientras tanto en la China continental se gestaba el conflicto armado que sería conocido como la Guerra Civil china que llevaría al poder al Partico Comunista Chino y a su caudillo Mao Tse-tung.
Después de la caída de la capital nacionalista en 1949, Chiang Kai-shek evacuó el gobierno del Kuomintang a la isla de Taiwán, en donde permanece hasta el día de hoy. Ambas naciones disputan el título de gobierno legítimo de China.
Es de destacar qué, por parte de la comunidad internacional, el Gobierno de Taipéi – capital de Taiwán- fue reconocido como legitimo representante chino ante la Organización de las Naciones Unidas, ocupando el asiento en el Consejo de Seguridad hasta el año de 1971, en el que la coyuntura política hizo que la mayoría de los países votara porque la República Popular China fuera reconocida como represéntate legítima de China y su pueblo.
Por años, la República Popular China y la República de China (Taiwán), proclamaron muy a su manera la doctrina de derecho internacional que se conoce como “Una sola China” que se encuentra respaldada por la resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que se conocía a la República Popular como único representante de China en la ONU.
En el relato occidental, se quiere retratar a Taiwán como un referente democrático frente al autoritarismo comunista de la China continental. No siempre fue así.
Durante años, Taiwán se encontró sumido en un estado de excepción debido a las tensiones existentes entre Taipéi y Pekín. Chiang Kai-shek estableció un régimen dictatorial hasta su muerte y es reciente el avance en materia democrática y de derechos humanos.
Hoy en día pocos países reconocen políticamente a Taiwán como la China legítima, pero tienen relaciones comerciales y económicas fuertes. Este es el caso de México.
México y Taiwán
Estrictamente, las relaciones entre México y China comenzaron en el año de 1899 con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Pekín y el gobierno de Porfirio Diaz.
Como mencioné en supra líneas, la inestabilidad política del país provocó que la representación diplomática de México fuese trasladada a Japón -en un primer momento- y después fue itinerante; cambiando de ciudad en la China continental bajo el gobierno de Chiang Kai-shek.
Tras el triunfo de los comunistas en 1949, México siguió reconociendo como gobierno legítimo de China, al Kuomintang establecido en Taiwán hasta el año de 1971 en el que el presidente Luis Echeverría Álvarez rompió relaciones diplomáticas con la República de China y reconoció a la República Popular derivado de la resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Desde ese día, México ha mantenido relaciones no oficiales con Taiwán, en un marco de amistad comercial y de intercambio cultural y económico. En los primeros años de la década de los 90s, México y Taiwán abrieron oficinas de carácter consular -sin ser representaciones diplomáticas oficiales, pero siéndolas de facto- en Taipéi y Ciudad de México respectivamente.
De acuerdo con el portal oficial del gobierno de la isla, Taiwán es un socio importante para México siendo el primer socio comercial y el destino número uno para la inversión toda América Latina. El comercio bilateral entre Taiwán y México ascendió a 9,790 millones dólares estadounidenses en 2019. A su vez, hoy por hoy Taiwán es el noveno socio comercial y el octavo proveedor más importante para México. Asimismo, Taiwán es el 4o mayor inversionista asiático, con una cifra que asciende a los 1,050 millones de dólares estadounidenses, el cual generan más de 60 mil empleos en el territorio mexicano.
En México existen alrededor de 300 empresas taiwanesas, las cuales generan 60,000 empleos.
Esto quiere decir que Taiwán se posiciona como uno de los más importantes socios comerciales de nuestro país en materia económica; incluso mucho más sustancial -en materia de intercambio comercial- que varios de nuestros socios estratégicos en América Latina y el Caribe.
¿Por qué importa Taiwán?
La defensa de la autodeterminación de los pueblos, la no agresión y la resolución pacífica de los conflictos, son principios de derecho internacional que deben ser salvaguardados en todo momento por la comunidad global. La reciente visita de la número tres de Estados Unidos, Nancy Pelosi, desató una controversia diplomática entre China, Taiwán y Occidente.
Tras la invasión de Rusia a Ucrania, la tensión y el temor de una invasión de la China continental en contra de Taiwán han crecido.
La población de Taiwán y su presidenta Tsai Ing-wen, han alzado la voz pidiendo el apoyo internacional ante un inminente ataque. En cambio, Pekín ha mantenido firmemente la política de “Una sola China”, argumentando que los Estados Unidos ha violentado ese principio reconocido por la multicitada resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en detrimento de la soberanía china reclamada por los comunistas de Pekín.
Debemos mantener los ojos bien abiertos y observar el devenir internacional para formar nuestro criterio propio. Consultemos la historia de los pueblos para poder entender el origen de los conflictos para poder encontrar la solución menos dañina para todos y todas. El mundo y los seres humanos, estamos cansados de la guerra y la destrucción.
Al final de cuentas, los pueblos de Taiwán y China son hermanos que comparten la misma cultura, la misma lengua y sobre todo un pasado en común. Que el encono y el odio desaparezcan; que la diplomacia reine sobre cualquier amenaza de carácter militar y conflicto armado.
