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Internacional

El antes y el después de las mujeres en Afganistán: “Se acabó todo para nosotras”

“Ya dijeron que las mujeres mayores de 15 años deben casarse. No quieren que seamos independientes, nos van a matar si salimos solas a la calle, o a tirarnos ácido a la cara”, contó una joven de 23 años.

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Una compleja situación están viviendo las mujeres residentes en Afganistán, luego de que talibanes lograran derrocar el gobierno civil y quedaran al mando del país de oriente medio.

Mañana ya no iré a la universidad. Los talibanes son como animales, no entienden el Corán. Para ellos las mujeres no deberían educarse. Se acabó todo para nosotras», relató Khadija, de solo 23 años, a EFE.

La sensación de abandono y angustia es total para esta joven afgana, narrando que su marido le desaconsejó ir a la universidad, ya que volviendo a casa vio por la calle una patrulla de talibanes y a partir de ahora corre peligro caminando sola por la ciudad.

Ya han anunciado que las mujeres mayores de 15 años deben casarse. No quieren que seamos independientes, nos van a matar si salimos solas a la calle, o a tirarnos ácido a la cara”, denunció Khadija, quien no cree en la relajación de normas contra las mujeres anunciadas por el grupo extremista.

“Queremos abandonar Afganistán, pero no podemos. Esto es horrible, sostuvo la estudiante.

El radical cambio de una periodista en menos de 24 horas

Otra de las historias que dio la vuelta al mundo tras la toma de los talibanes es la de la periodista de CNN, Clarissa Ward, quien en menos de 24 horas, cambió su apariencia física para poder despachar desde Kabul.

Si este sábado se le veía vestida con normalidad, a partir de este domingo comenzó a salir en pantalla con una burka negra que sólo deja al descubierto su rostro.

La corresponsal internacional de CNN explicó que los periodistas afganos están “absolutamente petrificados, especialmente las mujeres periodistas”.

“Hay muchos de ellos en todo el país, y han estado haciendo reportajes audaces e increíbles durante muchos años. Y ahora existe un temor muy real de que puedan enfrentar represalias por eso o aquello, ciertamente, no serán pueden seguir haciendo su trabajo “, dijo Ward al medio para el que trabaja.

“Algunos de estos periodistas y reporteros saben que tienen una gran ‘X’ en la espalda, que son grandes objetivos porque han sido tan francos contra los talibanes en el pasado. Y mientras los talibanes están tratando de adoptar un tono mucho más maduro y pragmático al decir que no van a lastimar a nadie, que quieren que las cosas sean pacíficas, que no habrá represalias, también existe la realidad en el terreno de que cuando tienes un montón de luchadores deambulando, las cosas pueden salirse de control muy rápidamente”, destacó.

El peor país para las mujeres

Durante el régimen talibán, uno de sus portavoces llegó a declarar que “la cara de una mujer es una fuente de corrupción”.

Un estudio de ONU Mujeres denominó la segregación sistemática de la sociedad afgana como un “apartheid de género”, pues las mujeres no podían trabajar, ni estudiar a partir de los 8 años o salir al balcón de su casa sin un hombre. Ninguna chica debía hablar en voz alta o reír en la calle, ya que ningún extraño debía escuchar la voz de una mujer.

Afganistán ya era en 2011 el peor país donde una mujer podía vivir, según una encuesta de la fundación Thomson Reuters, y ahora todo indica que la situación para ellas solo va a empeorar.

Es la diferencia de ser mujer en un país con libertades o sin ellas, la suerte de estar protegida por un Estado o despertarte un día en una enorme cárcel de mujeres.

Prohibiciones

La Organización Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (Rawa) elaboró una lista de algunas de las restricciones que impuso el régimen talibán durante sus años en el Gobierno (1996-2001), las que podrían volver a regir.

Las mujeres no pueden trabajar; únicamente algunas, como doctoras o enfermeras, en algunos hospitales.

Las mujeres no pueden hacer nada fuera de casa sin su ‘mahram’ o ‘guardián’ (padre, hermano o marido).

Las mujeres no pueden comerciar.

Las mujeres no pueden ser tratadas por médicos o enfermeros masculinos.

Las mujeres no pueden estudiar en escuelas, universidades o instituciones educativas.

Las mujeres deben llevar burka.

Las mujeres podrán ser azotadas, golpeadas o insultadas si no visten según las reglas o si no van acompañadas de su ‘mahram’.

Las mujeres podrán ser azotadas si enseñan sus tobillos.

Las mujeres podrán ser lapidadas si son acusadas de tener relaciones extramatrimoniales.

Las mujeres no pueden usar cosméticos.

Las mujeres no pueden hablar o estrechar la mano a hombres que no sean ‘mahram’.

Las mujeres no pueden reír en voz alta.

Las mujeres no pueden llevar zapatos de tacón.

Las mujeres no pueden subir a un taxi sin su ‘mahram’.

Las mujeres no pueden participar en la radio, la televisión ni en reuniones públicas.

Las mujeres no pueden practicar deportes o entrar a centros deportivos.

Las mujeres no pueden montar en bicicleta o moto, ni siquiera con su ‘mahram’.

Las mujeres no pueden llevar ropa de colores vistosos.

Las mujeres no pueden reunirse con motivo de festividades, ni siquiera religiosas.

Las mujeres no pueden lavar la ropa en ríos o plazas públicas.

Las calles con nombres de mujeres cambiarán de nomenclatura.

Las mujeres no pueden asomarse a ventanas o balcones, ni ser vistas (por lo que es obligatorio disponer de cortinas opacas).

Las mujeres no pueden coser ropa femenina ni acudir a que le hagan ropa en sastrerías.

Las mujeres no pueden entrar en los baños públicos.

Las mujeres no pueden viajar en el mismo autobús que los hombres.

Las mujeres no pueden llevar pantalones acampanados, ni siquiera debajo del burka.

Las mujeres no pueden realizar fotografías (ni salir en ellas).

Las mujeres no pueden salir en revistas, libros o carteles publicitarios.

Con información de TVN

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