Como jóvenes enfrentamos muchos retos, en primera instancia internos, al forjar nuestra personalidad antes desalir al mundo para darnos cuenta que las oportunidades no se presentan de la manera en la que tanto soñábamos cuando éramos pequeños.
Para las mujeres, el reto es aún mayor, ya que las nuevas generaciones crecemos en un contexto de concientización, donde nuestros ojos se abren ante la injusticia y como consecuencia despiertan las ganas de abrir espacios de participación política donde nuestra voz sea escuchada. Buscamos que la participación de las mujeres se normalice pues a lo largo de la historia se nos ha acostumbrado a vercon cierta resignación que los puestos de poder sean exclusivos para el sexo masculino, y que son ellos los únicosque pueden acceder a los espacios de representación.
Nosotras en política, presentes en la toma de decisiones, somos el gran reto de la época, ya que, si bien estamos adquiriendo cada vez más espacios dentro de las instituciones y de los partidos políticos, la sociedad, por condiciones históricas y estructurales, aún no se encuentra totalmente preparada para vernos a las mujeres tomar el poder que históricamente se nos ha negado. El si quiera poder participar en una contienda y tener posibilidades realesde ganar como cualquier hombre, es todavía una meta pendiente.
Es necesario reconocer que, en la actualidad, el entorno en el que nos desarrollamos es muy diferente al que sufrieronnuestras madres y abuelas, hoy, gracias a décadas de lucha de nuestras predecesoras, por fin tenemos la oportunidad de participar. Pero esto no quiere decir que la meta se haya logrado, aún queda mucho por hacer, mucho por normalizar y mucho por trabajar. Para que en el futuro las cuotas de representación no lleven a los partidos a rellenar sus candidaturas con personajes que no representan la lucha por la equidad, sino que de verdad la paridad de género en las candidaturas y puestos de representación rinda frutos reales ala agenda femenina.
Que se normalice la participación de nosotras; se confié en la capacidad de muchas mujeres preparadas, listas para asumir los cargos y sacarles provecho en pro de las mujeres; que se cierren las brechas prejuiciosas que diferencian las capacidades entre hombres y mujeres; que se reconozca que la equidad en los cargos políticos es posible, es necesaria y es vital para una correcta representación de las mujeres.
Hemos demostrado a lo largo de la historia que el trabajo, el esfuerzo y la perseverancia son las principales características que generan el cambio. Esta larga lucha ha tenido ya grandes victorias, en 1907 cuando Manuela Mota fue la primera mujer que ingreso a la educación media; hace 66 añoscuando las mujeres mexicanas lograron por primera vez ejercer su derecho al voto; en el 2019 cuando se volvió ley la participación de las mujeres en cargos de representación popular, para garantizar la participación en igualdad de condiciones a las líderes mexicanas. En fin, gracias a esta lucha histórica llena de trabajo, esfuerzo y perseverancia de generación tras generación de mujeres valientes, hoy tenemos cada vez más espacios, pero todavía no es suficiente.
El cambio que se está gestando, es inevitable, las mujeres no vamos a parar hasta obtener lo que merecemos, respeto yequidad en la participación política. Porque este es el siglo de la equidad y de la destrucción de injusticias históricas. Porque detenernos aquí sería traicionar a todas las mujeres que nos precedieron, las mujeres debemos estar unidas en esta lucha pese a nuestras diferencias, hasta que la equidad de género en la participación política se traduzca en beneficios reales para la mujer.