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hace 6 años,el
México, desde la creación de la Sociedad de Naciones en 1919 (antecesor de la ONU), ha sido participe activo de la vida internacional y de los organismos creados con la finalidad de garantizar la paz en el mundo y la resolución pacífica de los conflictos entre países.
Como pequeña reseña histórica valdría la pena recordar al ex canciller Bernardo Sepulveda Amor, quien fungió como juez ad hoc de la Corte Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas; o al jurista Eduardo Ferrer Macgregor en la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. La lista de juristas es amplia, así como los órganos jurisdiccionales internacionales en los que nuestro país ha demostrado tener profesionales del derecho internacional verdaderamente capacitados y orgullosamente emanados del Servicio Exterior Mexicano; institución clave y protagónica de la vida política y diplomática de nuestro país.
De todos los tribunales internacionales, uno de los más recientes, y podría decir que el más polémico de todos, es la Corte Penal Internacional. Este tribunal fue creado en la Conferencia de Roma en el año de 1998 en la que 160 Estados se reunieron para tratar el escabroso tema de la responsabilidad penal internacional de los individuos y sobre todo de la necesidad de establecer una institución que se encargase de substanciar y calificar dichas responsabilidades. Los delitos que esta institución persigue a través de su fiscalía, son el genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y el crimen de agresión.
Desde 1998, México presentó sus propuestas, que a la vez eran expectativas, del nuevo tribunal penal de justicia internacional. Nuestro país buscó independizar a la Corte del Sistema ONU y consolidarla como un órgano completamente autónomo de la influencia de las potencias hegemónicas representadas por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Propuestas que se lograron medianamente, lo que provocó que nuestro país no ratificara el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional sino hasta el 21 de junio de 2005, aceptando su jurisdicción desde ese momento.
Después de 15 años, nuestro país hoy se congratula por la elección de la Embajadora Socorro Flores Liera como juez de la Corte Penal Internacional para el periodo 2021-2027. La embajadora es licenciada en derecho por la Universidad Iberoamericana con una maestría igualmente en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el Exterior estuvo adscrita como Encargada de Asuntos de la Comisión Preparatoria para la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. En la SRE se desempeñó como Directora General de Organismos Regionales Americanos y posteriormente fue designada como Representante de México ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra, Suiza. La Embajadora es experta en asuntos multilaterales, Derecho Penal Internacional, Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos, lo que nos garantiza que su trayectoria, formación y perfil son los adecuados para formar parte de la Corte y enaltecer el nombre de nuestro país.
Podríamos preguntarnos ¿cuál es el alcance que tienen este tipo de designaciones en un tribunal tan lejano como lo es la CPI? De entrada, la designación de una mujer mexicana como jueza de un tribunal tan importante es una victoria para el feminismo y para todas las mujeres del país que reclaman día con día sus derechos en las instituciones y últimamente en las calles de nuestras ciudades. Es un paso de muchos que faltan.
Otro punto que nos favorece, es la presencia de juristas mexicanos sentando bases e innovando en materia jurídica mediante sus sentencias y jurisprudencia internacional. Un poco de México para la humanidad entera.
En forma de conclusión, me gustaría reconocer a todas y todos los miembros del Servicio Exterior Mexicano que son y seguirán siendo un orgullo para nuestro país. Su institucionalidad y sus ganas de consolidar una política exterior de Estado es lo que ha mantenido a flote a una secretaría de relaciones exteriores de un gobierno federal escéptico y errante en materia de política exterior.
Enhorabuena para las mujeres y para el país entero.